lunes, 2 de enero de 2012

Nuevo dueño.

Ahora no siento mis alas, no veo el cielo, está tan oscuro que podría chocarme con cualquier alma en pena. No es fácil dar brillo con magia a las alas, porque la magia es ilusión y no tengo ilusión. La magia no se crea asi por asi, primero, ahi que creer y yo no creo. Asi que de mis alas me olvido, y del cielo me despido. Que con una lágrima que derramo son miles de gotas de lluvia que tiene la nube, de mi cielo. ¿Cómo olvidarme, si solo pienso que el cielo es el dueño del corazón que tengo? ... Ahora en las tumbas vageo, y entierro las alas. Muertas que están, ahi deben de estar. Mi pelo no para de mover, porque el viento no para de soplar, no para de llover, no para de caer hojas de los árboles. La tumba de mis alas, al lado, pasa un alma en pena. Me mira, y se marcha, quisiera irme o desaparecer para que las alas vuelvan a crecer. Para ello la desenterraré para que un dueño las coja, y con su gran ilusión y magia en las manos las haga brillar. Ni con polvos de hadas ni de elfos, hoy las alas...tienen nuevo dueño.  

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