No era un buen lugar para pensar lo que me estaba sucediendo, en el instituto. Un lugar en donde tienes que estar concentrada. Esa mañana era una de todas ellas que me despertaba bien y tenía ganas de comenzar...Al mediodía, en una de las clases me dieron una de las noticias que el corazón pasó de estar caliente a congelarse en un segundo al oír aquello. Jugó con mi sonrisa aquella mañana, tras mentira. Puse mis brazos cruzados en la mesa donde sujetaban mi cabeza inclinada mirando a la ventana. Solo oía una voz en mi cabeza diciendo y gritándome "estás sola". Hacía frío y el aire balanceaba a los árboles. Mientras compañeros me hablaban, miraba y sonreía muy falsamente pero al instante...volvía a mirar hacia la ventana. Veía a la gente pasar por la acera y a los coches que iban lentamente por la carretera. Cuando el maestro dijo mi nombre muy lentamente bajó mi mirada al libro. Cuando se dio la vuelta, la mirada se fue girando junto mi cabeza hacia mirar un punto fijo. Pero la voz que me gritaba en mi cabeza cambió a decir..."adelante". Mientras que llovía allí fuera, tiré una sonrisa al cielo y me puse a trabajar, olvidé a las personas las últimas horas que quedaban allí. Aquella persona, de la que me dieron la noticia, no me dijo lo siento, solo yo le dije, que no pasaba nada, que todo estaba bien, que no se preocupara. Seguimos hablando, porque en mi corazón todavía caben otras espinas puntiagudas...
-Noelia Gil López-
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