miércoles, 11 de junio de 2014

Se fue a dormir.

Se fue a dormir sin saber nada.
Sin saber que era lo que sentía y lo que es peor, sin saber qué era lo que sentían por ella. Se fue a dormir abatida por el dolor, y es que era frágil como el cristal, se rompía cada noche pero por las mañanas aparecía completamente reconstruida y sin saber de nuevo quién era el que le habia pegado los trocitos mientras dormía.
Se fue a dormir en silencio, sin despedirse de nadie sin mirar hacia ningun lado.
Con los ojos cerrados pasando por el pasillo y acostándose sin abrirlos, pues una vez que cayera una lágrima después caían más de doscientas.
Era impresionante como al levantarse reía tanto, era impresionante como podía ocultar el llanto que se escuchaba dentro de ella.
Se fue a dormir sin unas buenas noches, sin una mirada antes de irse. Se fue como si no hubiese estado en ningun lado y ella se fue a dormir como excusa de que era sonámbulo, excusandose de que habia estado en un sitio pero sin haberlo estado.
Y el cuarto árbol de la derecha se encontraba, bajo el mismo cielo que tú observándote como bien sonreías y es que marchaba con el alma haciendo de sombra para no asustarla, con el corazón arrastrando como cadenas a sus pies.
Y se fue a dormir sin querer saber de nada, se fue a dormir como si nunca hubiese despertado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario