Cayó la noche, y el Espantapájaros moría de frío. Su escasa ropa no le protegía mucho pero ahí se mantenía, firme y de frente ante la Luna.
-Tú tan brillante, cómo no se van a fijar en ti.
Tú que me observas cada noche, ¿a caso tú me ves morir? (Dijo el Espantapájaros penado)
La niebla parecía disiparse, pero aun así perduraba dando vueltas sobre él. Y de pronto y porrazo la sombra de un hombre, se sentaba justamente al lado del inofensivo Espantapájaros.
-¿Por qué te machacas tanto? (Dijo aquella sombra)
-No puedo...no puedo evitarlo, de siempre he sido así, para qué va a cambiar algo como yo, acabaré sólo igual. (Dijo el Espantapájaros seguro de ello)
-¿No has pensado nunca que el motivo de tu soledad sea el pensar que acabarás solo? (Dijo la voz que seguía acompañándole durante la noche)
-¿Quién me va a querer a mi? Estoy lleno de pensamientos negativos, soy un saco lleno de paja, con una calabaza de cabeza y palos por todas partes, quién me va a querer a mí ¡maldita sea! todos se van, todos se han ido y no quiero que nadie más se acerque a mí. Bastante doloroso es aquel vacío de quienes se ausentan, de quienes su presencia impregna los recuerdos y me matan de vez en cuando por no decir siempre. No, no estoy hecho para que nadie esté; estoy hecho para ser olvidado, para desaparecer. (Dijo el Espantapájaros entre bastas palabras)
-Tienes miedo, ¿Por qué dejas a las personas antes de ver que de verdad te pueden querer? ¿Por qué ese miedo? ¿Por qué irte? ¿Por qué lloras cuando tienes a alguien que te dice te quiero tan grande como ésta Luna testigo de nuestras palabras? (Y aquel hombre seguía insistiendo, manteniéndose oculto entre la oscuridad)
-Porque sé que todos se cansan, que todos se marchan. Debo irme, y aunque no sea por patas porque aquí clavado me hallo...debo irme. Dejádme huir, que por ese alguien que dice quererme volveré a por él, lo sé, lo sé porque el miedo me agarrará por el cuello y acabará cayendo trozos de pajas, las cuales serán besadas por el viento en una fría noche como esta...Si me marcho, el dolor no será tan grande. Si me marcho, ya no habrá preocupación alguna y seguiré cultivando estas semillas, dicho de otro modo, sentimientos que no volverán a crecer. ¿De qué este miedo? Sabes, ya no solo asusto a pájaros, todo mi alrededor me teme. Hasta los días que no hay aire, todas estas ramas tiemblan cuando las miro, llevo miles de otoños sin ver caer a las hojas...no quiero mirarlas, no quiero que me teman. (Y el Espantapájaros echó a llorar)
-No temas Espantapájaros, mira hoy de nuevo al mundo y no temas. Esas ramas tiemblan hasta en verano, ¿no ves que la noche se revuelve? Se revuelve tanto que hace de tu mente un caos. Soy tu creador, si, tu dueño. Te he creado simplemente para comprenderme a mí, quitemosnos ese miedo que tanto nos asfixia. A qué se debe que siempre nos ahorquemos, te he creado simplemente para conversar conmigo mismo para saber realmente qué me pasa. Y es miedo, miedo a todo. (Dijo así pues, el dueño del Espantapájaros).
Y la sombra desapareció y se vió un rostro, del cual en sus ojos se podía reflejar al mismo Espantapájaros. La noche caída seguía oscura, pero el Espantapájaros y su dueño, eran iluminados, contemplados por la Luna, ésta hipnotizada por tanto desconcierto.
-Eres tú...abrázame, sácame de aquí. Quiero huir, por favor. Maldigo el día en que me creastes. No hagas que compartamos el dolor. No quiero sentir, no quiero existir pues, solo existo para ti, solo aparezco cuando mueres por dentro ¿A caso soy tu muerte? ¿El reencuentro de ti mismo? No me hagas esto. (Dijo el Espantapájaros nervioso)
-No puedo, solo tú puedes irte. Eres tú quien sales a la luz, una luz que irónicamente es mi oscuridad. Eres el propio miedo, mi miedo. Soy tu dueño, soy tú, eres mi "yo" interior. No puedo matarte, no es tan fácil, solo se que tenemos miedo, que tengo el mismo miedo que tú. (Dijo el dueño desgarrado por dentro, incomprendido por su alrededor y comprendido por el Espantapájaros).
Acabaron abrazados, hasta ser uno. Acabaron llorando los dos, con las mismas lágrimas y con las mismas ansias de salir del pozo. Acabaron muriendo en esta noche y acabarán surgiendo de nuevo en un medio día donde el dueño saldrá con una sonrisa y el Espantapájaros molido rodeado de un campo seco y quemado, con unos altos árboles y hojas que temblaban.
Y así seguirían acabando todas las noches caídas, hasta que puedan huir del miedo. Cuando dejen machacarse. Cuando comprendan que alguien puede quererles de verdad sin tener que marchar por miedo a que se marchen, a que no les quieran o que se olviden.
No hay comentarios:
Publicar un comentario