martes, 25 de noviembre de 2014

Como comenzó todo.

Recuerdo que aquel día no le apetecía mucho salir, pero salió. No se hubiera imaginado que desde ese día, su vida iba a cambiar de una manera impresionante.
Desgarrada por dentro y maquillada por una sonrisa por fuera, salió como también otros días de verano. Y entre la multitud se encontraba ella, y entre la multitud se encontraba él, con esa sonrisa en la que ella nunca pudo observar bien de cerca, sabían quienes eran, pero nunca tuvieron la oportunidad de hablarse. Dos almas machacadas y conducidas al mismo destino, dos corazones rotos que volverán a ser reconstruidos al unirlos.
La curiosidad aumentaba en la chica, pues la mirada del chico encendía algo de ella y muy bien no sabía lo que era. Dicen que la curiosidad mata al gato, pero esta vez a ella, le dio la vida. Una noche pudo conseguir el medio para poder hablarle, para poder saber de él, en realidad ella sólo quería compartir una conversación la cual vinculaba a los dos. No pensaba llegar más lejos que una simple amistad y un par de risas o conversaciones, pero, a lo largo del tiempo aunque no tan largo..la mirada de él se establecía en su mente cada noche al cerrar los ojos, era el pensamiento que más abundaba en sus noches de verano, o de lo poco que quedaba de éste. ¿Le estaba empezando a querer? Intentaba no pensarlo, pues no quería destrozar las pequeñas porciones de corazón que aún estaban intactas, no quería estropear nada, no quería sufrir. Todo iba cesando, sin querer, empezó a sentir algo por muy pequeño que fuese y eso, le asustaba. Estaba tan confusa, no sabía muy bien qué es lo que quería él, hasta le confundía pensar que dónde tenía que besarle. Recuerdo que nada más verse se abrazaron y le dijo a la chica "Y a ti, ¿cómo te saludo?", está claro que iluminó lo más profundo de ella, pero, también una capa de niebla hizo distorsionar las ideas claras de ella, pues a lo largo de la noche, no sabía bien que es lo que sentía él, si era simplemente ilusiones, si era simplemente un juego o un pasa tiempo. 
La noche siguió avanzando hasta que ella, se tenía que ir. Él la acompañó y cuando ya se quedaron solos, ella, además de estar entusiasmada, estaba asustada. Como no tenía nada claro, lo único que quiso pensar es que no iba a pasar nada, pero aunque quería pensar eso, rastros de otros también inundaban en ella. Y derrepente, el chico le agarró y mirándola a los ojos profundamente, le preguntó que qué le pasaba; ella sin poder mirarle a los ojos y si le miraba se la quitaba, le respondió con una sonrisa nerviosa que nada, que no le pasaba nada. Y algo hizo mirarle a los ojos, ya no quería apartar la mirada, por ella se hubiera quedado toda la noche contemplando esos ojos, esa forma, esa mirada tan cercana que percibía cada vez que se acercaba. 
Lentamente fueron acercando sus cabezas, sus labios iban acercándose hasta chocarse. Como las olas chocaban en las rocas hasta matar a alguien, esta vez, esas olas la mataron a ella, el impacto pararon su corazón...pero, llegó a tal punto que no sabía si era que había muerto o que de nuevo estaba naciendo. Y efectivamente, volvió a nacer, volvió a florecer esas ganas de vivir, vio esperanza donde se depositaba el dolor...
Y así, y desde ahí comenzó la historia de ellos. Un nuevo viaje que tenía pinta de durar una eternidad.

sábado, 22 de noviembre de 2014

La joven y la Tormenta.

¿No hace un poco de frío aquí? 
Bueno, os vengo a contar una historia de una pequeña joven que le chiflaba las alturas, cuando podía se subía a lo más alto que había en la ciudad de ´Noctem´. Ahí se encontraba con ella misma, ahí se evadía hasta perder la cordura, ahí moría, ahí mismo, también revivía. No era el cielo, tampoco el infierno. Era la propia nube que había creado a unos millones de metros bajo el cielo, porque ella siempre se ha preguntado dónde estaba el cielo, si se podía tocar... Es triste que una joven que podía aprovechar las tardes con cualquier cosa, lo aprovechaba en solitario sentada, tumbada, de rodillas y hasta de pie junto a las gárgolas. 
¿No hace un poco de frío aquí?
Bueno, en los días de tormenta no aparecía en casa, debo decir que tampoco en su casa se daban cuenta de que si estaba o no, pues su padre se casó con otra mujer que le robó toda la atención. Su madre murió. En un día de tormenta, un rayo inoportuno cayó al pecho de su madre hasta matarla en el acto. Y la muchacha, completamente convencida pensaba que los días de tormenta era su madre que se manifestaba para llorarle, y para que ella llorara también a la misma tormenta. 
-Madre, ¿Vienes a verme? (Dijo la joven con una iluminación en su cara)
El silencio apareció, pero por poco tiempo, ya que del cielo cayó algo más que lluvia, el trueno más desgarrador que se había escuchado en la ciudad de ´Noctem´. 
-Pensé que ya no vendrías esta noche, madre. Madre...¿Madre?..
La joven empezó a llorar desconsoladamente, levantó sus manos en forma de cuenco hasta llenarse de gotas de lluvia, de miles de gotas para besarlas.
¿No hace un poco de frío aquí?
Y esta, es la historia de la joven. De una joven que murió en el lugar más alto, de una joven que murió llorándole a la madre pero que se reunió con ella. Un trueno acabó con su vida, para ofrecerle otra en el cielo con su madre. Sus preguntas encontraron respuestas, el cielo era el sitio más alto que había estado, no se podía tocar, pero lo sentía y agarrada junto a su madre. El cielo era mucho más que la propia nube que creó. Se reunió con su madre, la Tormenta las separó...pero las unió.
¿No hace un poco de frío aquí?
Si, hace frío. ¿No sabéis que en los sitios más altos corre más el aire? 
Os doy otra pista, esa joven, era yo.

sábado, 15 de noviembre de 2014

Oscuridad en voz.

El frío le caló hasta los huesos, no estaba furiosa, simplemente cansada. No le importó mojarse, solo quería besar el mal tiempo y abrazar el cielo. Tras varios días pensante y ausente en un precipicio, decidió mirar para abajo y una vez que miró se halló en su mente una voz siniestra y desconocida que le empezó a hablar.
-¿Tienes miedo? (dijo la voz en tono hueco)
-No, solo quiero seguir aquí arriba. (dijo ella, respondiendo con voz lagrimosa)
-Mientes, tienes miedo. Sabes perfectamente quién soy. (La voz insistía en seguir)
A la chica, se le cayó una lágrima reventándose al vacío nada más caer y dijo, 
-...Ya me acuerdo de ti, no te esperaba tan pronto. No me has dejado disfrutar del todo, qué quieres de mí. Se que eres la oscuridad, ¡maldita soledad! ¿Fue ella quien te lo dijo?
- Eso importa poco ahora, muchacha. Necesitas ayuda, no tienes otra que ver como me quedo a tu lado. Si no llegase a tiempo, seguramente te hubieras precipitado nada más mirar para abajo, agradece cada vez que te he visitado, solo yo soy la muestra de que estás viva y sientes.
- Yo...yo no estoy viva (dijo la muchacha destrozada) Dime, quién está viva cuando apareces, ¿a caso tenerte es vivir? No eres más que la oscuridad atrapándome. 
-¡No! ¡No! y ¡No! yo no te atrapo, tú te atrapas sola. ¿No te das cuenta que estoy dentro de ti? Lloras por dentro y te veo, te mueres por dentro y lo siento. La soledad no me ha avisado, eres tú quien me avisa. (Dijo la voz en tono furioso)
-Déjame 
-Déjate, simplemente soy una voz que estás fabricando tú, niña.
Y la chica, miró con ira el cielo y pegó un chillo tan alto, que desafió a la misma Tormenta. El llanto, fue el mayor diluvio, pero, así no pudo inundar a la voz, ahogarla...matarla. Solo se mataba a ella misma por dentro y la Oscuridad solo hacía crecer. No era su culpa, no era culpa de nadie. 

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Mírame, sigo aquí

Y te das la vuelta y te marchas, sin intención de mirar atrás...
Estoy aquí, donde tu mismo me dejaste, mírame, solo una vez más.
¿No te entristece esto? Cuenta los planetas que el Sol ha empequeñecido desde que veo tu espalda caminar por otro lado. Desde entonces, la vida de color gris, vuelve a conquistarme...ya sabes que tú eras mi único refuerzo, contigo era suficiente...suficiente para alejar esas nubes faltas de cariño, aunque las entiendo, lloran porque no las suelen querer. Y supongo que, si no vuelves a mirar atrás, seré una aliada de los días de lluvia, compañera de llanto de las nubes de día y de noche.
Mis truenos serán mi voz que reclame tu presencia, que reclame tu llegada de una vez......mírame, estoy aquí, donde tu mismo me dejaste. Mis relámpagos serán la luz fugaz que ilumine tus noches de insomnio, no tengas miedo, no te voy hacer daño. Solo soy la tormenta que se manifiesta en forma de cielo y nubes, soltando la ira y el diluvio...

sábado, 8 de noviembre de 2014

4 de noviembre.

Siendo sincera, no me atreví a hablarte, pero lo que es escribirte, te escribo todos los días de mi vida. No sé cuantos años han pasado desde que te vi entrar por la puerta y me vistes allí, tu reacción al no esperarte que me vieras fue una de las mejores sensaciones que he tenido y se sincero, que has tenido.
No me atreví a hablarte, cada vez que lo he hecho he sentido que la estructura de mi corazón se derrumbaba, nunca me he considerado una buena arquitecta así que, no me extrañaba que todo se fuese a pique. 
No sé si han pasado 2-3 o 4 años desde aquel momento pero, lo que hubiese dado por haber tenido el valor de recordartelo, aunque, ¿para qué?..¿para qué hacerlo? si tu respuesta sería no responderme, cosa que duele más que un simple "déjame".
Escribirte en verdad es una tortura que me hago a mi misma, una droga que sirve para que pueda expulsar lo que llevo guardado tanto tiempo pero de nada sirve si tu no quieres saberlo, lo único que quieres es que me esfume. Bastante doloroso. 
Ni si quiera te mereces esto, ni si quiera te mereces a alguien que te quiera. Quise escribir esto el 4 de noviembre de este año, pero repito, no pude atreverme. Y felicitarte sería una estupidez, después de todo lo que me has hecho pero joder, tu saber perfectamente que es tener fuego dentro de ti que quema el alma y sale humo al llorar. 
Pero ahora sabes que es vivir, ser feliz y eso hace que también me alegre, por todo lo malo pasado...tengo tantos buenos recuerdos...de esos que tú has reventado, de esos que tú, ya has olvidado.