Y te das la vuelta y te marchas, sin intención de mirar atrás...
Estoy aquí, donde tu mismo me dejaste, mírame, solo una vez más.
¿No te entristece esto? Cuenta los planetas que el Sol ha empequeñecido desde que veo tu espalda caminar por otro lado. Desde entonces, la vida de color gris, vuelve a conquistarme...ya sabes que tú eras mi único refuerzo, contigo era suficiente...suficiente para alejar esas nubes faltas de cariño, aunque las entiendo, lloran porque no las suelen querer. Y supongo que, si no vuelves a mirar atrás, seré una aliada de los días de lluvia, compañera de llanto de las nubes de día y de noche.
Mis truenos serán mi voz que reclame tu presencia, que reclame tu llegada de una vez......mírame, estoy aquí, donde tu mismo me dejaste. Mis relámpagos serán la luz fugaz que ilumine tus noches de insomnio, no tengas miedo, no te voy hacer daño. Solo soy la tormenta que se manifiesta en forma de cielo y nubes, soltando la ira y el diluvio...
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