Siendo sincera, no me atreví a hablarte, pero lo que es escribirte, te escribo todos los días de mi vida. No sé cuantos años han pasado desde que te vi entrar por la puerta y me vistes allí, tu reacción al no esperarte que me vieras fue una de las mejores sensaciones que he tenido y se sincero, que has tenido.
No me atreví a hablarte, cada vez que lo he hecho he sentido que la estructura de mi corazón se derrumbaba, nunca me he considerado una buena arquitecta así que, no me extrañaba que todo se fuese a pique.
No sé si han pasado 2-3 o 4 años desde aquel momento pero, lo que hubiese dado por haber tenido el valor de recordartelo, aunque, ¿para qué?..¿para qué hacerlo? si tu respuesta sería no responderme, cosa que duele más que un simple "déjame".
Escribirte en verdad es una tortura que me hago a mi misma, una droga que sirve para que pueda expulsar lo que llevo guardado tanto tiempo pero de nada sirve si tu no quieres saberlo, lo único que quieres es que me esfume. Bastante doloroso.
Ni si quiera te mereces esto, ni si quiera te mereces a alguien que te quiera. Quise escribir esto el 4 de noviembre de este año, pero repito, no pude atreverme. Y felicitarte sería una estupidez, después de todo lo que me has hecho pero joder, tu saber perfectamente que es tener fuego dentro de ti que quema el alma y sale humo al llorar.
Pero ahora sabes que es vivir, ser feliz y eso hace que también me alegre, por todo lo malo pasado...tengo tantos buenos recuerdos...de esos que tú has reventado, de esos que tú, ya has olvidado.
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